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Messy Middle: El nuevo proceso de decisión de compra

[ohio_text text_typo=”null” content_styles=”.vc_custom_1740243652622{padding-bottom: 0px !important;}”]El “Messy Middle” es un concepto que se ha hecho muy importante en el marketing digital y nos ayuda a entender cómo los consumidores toman decisiones hoy en día. Antes, pensábamos que la gente seguía un camino claro y directo hacia la compra, pero ahora sabemos que no es así. En lugar de eso, se mueven de forma más desordenada, como en un espacio intermedio entre el momento en que descubren un producto o servicio y cuando finalmente deciden comprarlo.

Este espacio, llamado el “Messy Middle”, está lleno de dos procesos clave:

  • Exploración: Buscan activamente información y diferentes opciones.
  • Evaluación: Comienzan a comparar lo que han encontrado para reducir sus opciones.

A diferencia de lo que pasaba antes, cuando pensábamos que el proceso de compra era un camino secuencial y claro (como un embudo), en el Messy Middle los consumidores se mueven de un lado a otro, entre exploración y evaluación, tantas veces como sea necesario antes de tomar una decisión final. Es un proceso mucho más dinámico y caótico, y entenderlo nos ayuda a acercarnos mejor a nuestros clientes.[/ohio_text]

[ohio_heading module_type_layout=”on_left” heading_type=”h2″ subtitle_type_layout=”without_subtitle” title=”JUMyJUJGQyVDMyVCM21vJTIwYWZlY3RhJTIwZWwlMjBNZXNzeSUyME1pZGRsZSUyMGFsJTIwbWFya2V0aW5nJTNG” title_typo=”null” content_styles=”.vc_custom_1740081369126{padding-top: 40px !important;padding-bottom: 20px !important;}”][ohio_text text_typo=”null”]El Messy Middle cambia totalmente nuestra forma de entender el marketing. Antes, pensábamos que bastaba con captar la atención del consumidor al principio del proceso, o bien, enfocarnos solo en cerrar la venta al final. Pero la realidad ha cambiado, y ahora debemos estar presentes durante todo el recorrido, ya que el consumidor ya no sigue un camino fijo. En vez de avanzar de forma lineal, se mueve entre diferentes etapas, explorando, evaluando y, en ocasiones, cambiando de opinión varias veces antes de decidirse a comprar. En seguida te compartimos las claves para entender el Messy Middle:[/ohio_text]
[ohio_accordion accordion_tabs_type=”`{`object Object`}`” accordion_tabs_title_typo=”null” accordion_tabs_content_typo=”null” content_styles=”.vc_custom_1738690190686{padding-top: 0px !important;padding-bottom: 0px !important;}”][ohio_accordion_inner title=”Section 1″ tab_id=”1739819555103-c56ceb5a-6c30″ heading=”El consumidor no sigue un camino claro:” heading_typo=”null” content_typo=”null”]

 La idea de un proceso de compra lineal es cosa del pasado. Hoy, los consumidores pasan por varias etapas antes de tomar una decisión. Comienzan explorando opciones, luego comparan, investigan más a fondo, y pueden volver a revisar lo que ya vieron antes. No hay una ruta fija, lo que hace que el proceso sea mucho más dinámico y menos predecible.

[/ohio_accordion_inner][ohio_accordion_inner title=”Section 2″ tab_id=”1739819555114-5631b20b-3498″ heading=”Las decisiones están influenciadas por varios factores:” heading_typo=”null” content_typo=”null”]Las decisiones de compra no solo dependen de la lógica. Los consumidores son influenciados por muchos factores como los sesgos cognitivos. Por ejemplo, la urgencia (“¡Últimas unidades disponibles!”) o la prueba social (ver que otros ya compraron o dejaron buenas reseñas) pueden tener un gran peso. No solo es la necesidad del producto lo que influye, sino también las emociones y las percepciones que se crean en el proceso.

[/ohio_accordion_inner][ohio_accordion_inner title=”Sección” tab_id=”1739819555130-3d5dd946-6a9b” heading=”Las marcas deben estar presentes en todo el proceso:” heading_typo=”null” content_typo=”null”]No podemos limitarnos a estar solo al principio, cuando los consumidores nos descubren, ni al final, cuando están listos para comprar. Si no mantenemos nuestra presencia en cada etapa, corremos el riesgo de ser ignorados. Es importante estar ahí, ofreciendo contenido relevante, resolviendo dudas y mostrándonos disponibles a lo largo de todo el proceso, de principio a fin, para mantener la relevancia frente a la competencia.

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[ohio_heading module_type_layout=”on_left” heading_type=”h2″ subtitle_type_layout=”without_subtitle” title=”JTIwTG9zJTIwZG9zJTIwbW9kb3MlMjBtZW50YWxlcyUyMGRlbCUyME1lc3N5JTIwTWlkZGxlJTBB” title_typo=”null” content_styles=”.vc_custom_1740080746873{padding-top: 40px !important;padding-bottom: 20px !important;}”][ohio_text text_typo=”null”]En este proceso tan complejo que es el “Messy Middle”, los consumidores no solo se mueven de un lado a otro sin rumbo fijo. En realidad, operan en dos modos mentales principales que les ayudan a tomar decisiones. Estos modos son los siguientes:

  • Evaluación: Este es el momento en el que los consumidores están buscando activamente información. Se exponen a nuevas marcas, opciones, características, todo lo que pueda ayudarles a tomar una mejor decisión. Es como cuando estamos navegando por internet, viendo anuncios, leyendo reseñas o buscando lo que otros opinan. En esta etapa, nos llenamos de opciones para tener más donde elegir.
  • Exploración: Después de toda esa expansión, llega un momento en el que el consumidor necesita filtrar todo lo que ha encontrado. Comienza a evaluar las opciones que ha recopilado y a decidir cuál se ajusta mejor a lo que realmente necesita o lo que más le interesa. Es como cuando tenemos una lista de cosas que nos gustan, pero solo algunas cumplen con lo que estamos buscando, y ahí empezamos a reducir esas opciones a las más relevantes.

Lo interesante es que este ciclo entre expansión y reducción no ocurre una sola vez. Los consumidores pueden moverse de un modo a otro varias veces antes de tomar una decisión final. Es un proceso que se repite constantemente mientras buscan más información o se dan cuenta de que lo que pensaban al principio no era lo que querían. Y cuando ya han recorrido este ciclo varias veces, finalmente se sienten listos para tomar una decisión.[/ohio_text]

diagrama messy middle
[ohio_heading module_type_layout=”on_left” heading_type=”h2″ subtitle_type_layout=”without_subtitle” title=”NiUyMHNlc2dvcyUyMGNvZ25pdGl2b3MlMjBxdWUlMjBpbmZsdXllbiUyMGVuJTIwdHUlMjBjb21wcmE=” title_typo=”null” content_styles=”.vc_custom_1740080877889{padding-top: 40px !important;padding-bottom: 20px !important;}”][ohio_text text_typo=”null”]Durante el proceso del Messy Middle, los consumidores no solo están buscando información y comparando opciones, sino que también están influenciados por varios sesgos cognitivos que afectan cómo toman decisiones. Esos sesgos son patrones de pensamiento que nos hacen tomar decisiones más rápido, pero a veces de manera irracional. Aquí te contamos los seis más comunes que afectan la compra:

1. Heurística de categoría: Esto pasa cuando las categorías de productos están bien definidas, lo que hace que los consumidores tomen decisiones más fáciles y rápidas. Es como cuando buscamos un teléfono, y decimos: “Quiero el mejor teléfono para tomar fotos”. Al tener esa categoría clara, es mucho más sencillo escoger entre las opciones.

2. Inmediatez: Aquí, la disponibilidad inmediata del producto juega un papel muy importante. Si un producto está disponible para entrega en 24 horas, la decisión de compra se puede acelerar, porque la gente prefiere tenerlo lo antes posible. Por ejemplo, si vemos algo que nos gusta y nos dicen: “Lo recibes mañana”, esa rapidez puede ser lo que nos impulse a decidirnos.

3. Prueba social: Las opiniones de otros, como reseñas y recomendaciones, tienen un gran poder. Cuando vemos que otros consumidores están satisfechos con un producto, eso nos da confianza. Es como ver una etiqueta que dice: “Más de 10,000 clientes felices”, y eso nos hace pensar: “Si a tantos les gusta, a mí también me gustará”.

4. Escasez: Este sesgo se activa cuando sentimos que el producto es limitado. La idea de que algo se está agotando hace que lo deseemos aún más. Por ejemplo, si ves algo con un mensaje como: “¡Últimas unidades!”, eso crea una sensación de urgencia que puede acelerar la decisión de compra.

5. Autoridad: Las recomendaciones de expertos o personas influyentes son muy poderosas. Si un dermatólogo, por ejemplo, dice que un producto es bueno, es probable que confiemos en esa recomendación. Esto es lo que sucede cuando ves algo como: “Recomendado por dermatólogos”, y eso hace que te sientas más seguro de comprarlo.

6. Gratuidad: Todos amamos los incentivos gratuitos. Si te ofrecen algo extra sin costo, como un accesorio gratis o envío sin cargos adicionales, esto puede ser el empujón que necesitamos para realizar una compra. Es ese momento en el que piensas: “¡Si me llevo esto gratis, no pierdo nada!”, y terminas comprando más de lo que tenías pensado.[/ohio_text]

[ohio_heading module_type_layout=”on_left” heading_type=”h2″ subtitle_type_layout=”without_subtitle” title=”NyUyMGFjdGl2YWRvcmVzJTIwY2xhdmUlMjBxdWUlMjBpbXB1bHNhbiUyMGxhJTIwZGVjaXNpJUMzJUIzbiUyMGRlJTIwY29tcHJh” title_typo=”null” content_styles=”.vc_custom_1740081760715{padding-top: 40px !important;padding-bottom: 20px !important;}”][ohio_text text_typo=”null”]Cuando estamos trabajando en marketing, es clave saber qué elementos psicológicos pueden ayudar a los consumidores a tomar una decisión de compra. Estos activadores no son trucos, sino factores que influyen de manera natural en cómo las personas deciden lo que compran. Aquí te cuento siete activadores clave que podemos usar:

1. Escasez: Cuando decimos algo como “Solo por tiempo limitado” o “Quedan pocas unidades”, generamos una sensación de urgencia. La idea de que un producto se puede agotar pronto hace que las personas no quieran perderse la oportunidad, lo que puede hacer que se decidan más rápido.

2. Urgencia: Algo similar ocurre cuando establecemos plazos, como “Oferta válida hasta mañana” o “Compra antes de que termine el día”. El tiempo limitado empuja a la gente a tomar acción antes de que se acabe la oportunidad, haciendo que la compra sea más inmediata.

3. Prueba social: A todos nos gusta sentir que nuestras decisiones son respaldadas por otros. Por eso, frases como “Producto más vendido” o “Más de 10,000 clientes satisfechos” pueden hacer que las personas confíen más en un producto. Si otros lo compran y están contentos, es más probable que también lo queramos.

4. Relevancia: Hacerle sentir al consumidor que el producto es exactamente lo que necesita es fundamental. Decir algo como “Perfecto para tus necesidades diarias” o “Ideal para tu estilo de vida” les ayuda a ver cómo ese producto puede mejorar su día a día, lo que hace que se identifiquen con la compra.

5. Autoridad: Cuando algo está respaldado por expertos, se siente más confiable. Decir “Certificado por expertos” o “Recomendado por profesionales” da un respaldo de autoridad, lo que aumenta la confianza de los consumidores en el producto.

6. Gratuidad: A todos nos gusta lo gratis. Ofrecer algo adicional sin costo, como “Envío gratis” o “Llévate un regalo con tu compra”, puede ser el incentivo que falta para que alguien decida comprar. El hecho de que no haya gastos adicionales hace que la oferta sea aún más atractiva.

7. Personalización: Cuando le decimos al consumidor que el producto es especialmente para él, como “Recomendado especialmente para ti” o “Basado en tus preferencias”, creamos una sensación de conexión. La personalización hace que se sientan únicos, lo que puede ser el empujón final para decidirse.[/ohio_text]

caracteristicas messy middle
[ohio_heading module_type_layout=”on_left” heading_type=”h2″ subtitle_type_layout=”without_subtitle” title=”QyVDMyVCM21vJTIwaW50ZWdyYXIlMjBlbCUyME1lc3N5JTIwTWlkZGxlJTIwZW4lMjB0dSUyMGVtYnVkbyUyMGRlJTIwdmVudGFz” title_typo=”null” content_styles=”.vc_custom_1740081926763{padding-top: 40px !important;padding-bottom: 20px !important;}”][ohio_text text_typo=”null”]El Messy Middle puede sonar complicado, pero es clave para mejorar cómo convertimos a los consumidores. Cuando hablamos del embudo de ventas, la idea tradicional es que el cliente sigue un camino claro desde que te descubre hasta que compra. Pero con el Messy Middle, tenemos que ver el proceso como algo más dinámico y fluido, no lineal. Aquí te dejo algunos consejos para integrar este concepto en tu embudo de ventas:

  • Hazlo un ciclo continuo, no un camino fijo: El proceso de compra ya no es tan sencillo. Los consumidores no avanzan en línea recta. Se mueven entre fases de exploración, comparación y evaluación varias veces antes de decidir. Así que, en vez de pensar en un embudo estático, tenemos que imaginarlo como un ciclo continuo, donde el consumidor se mueve constantemente entre etapas.
  • Invierte en contenido educativo para la fase de exploración: Cuando el consumidor empieza a investigar, necesita información clara y útil. Aquí es donde entra el contenido educativo. Ofrecer guías, tutoriales, videos o artículos que ayuden al consumidor a entender sus opciones es fundamental. Cuanto más lo ayudemos en esta fase, más probable será que nos elija cuando pase a la siguiente.
  • Ofrece comparaciones claras y beneficios destacados: Una vez que el consumidor está explorando opciones, necesita poder comparar diferentes alternativas fácilmente. Debemos hacer que la decisión sea lo más fácil posible. Esto se logra con comparaciones claras entre productos o servicios y destacando lo que hace único al nuestro. Así, cuando llegue a la fase de evaluación, tendrá toda la información necesaria para tomar una decisión.
  • Usa activadores psicológicos para impulsar la conversión: Una vez que el consumidor está evaluando, necesitamos dar ese empujón final. Usar activadores como la escasez (“¡Solo quedan 5 unidades!”) o la urgencia (“¡Oferta válida solo hasta mañana!”) puede ayudar a que se decidan más rápido. También la prueba social, como mostrar cuántos clientes están satisfechos, genera confianza.

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[ohio_heading module_type_layout=”on_left” heading_type=”h2″ subtitle_type_layout=”without_subtitle” title=”RXN0cmF0ZWdpYXMlMjBwYXJhJTIwdHJpdW5mYXIlMjBlbiUyMGVsJTIwTWVzc3klMjBNaWRkbGU=” title_typo=”null” content_styles=”.vc_custom_1740081057720{padding-top: 40px !important;padding-bottom: 20px !important;}”][ohio_text text_typo=”null”]Para tener éxito en el Messy Middle y destacar en este entorno tan complicado, los especialistas en marketing necesitamos ser muy estratégicos. Aquí te cuento algunas formas en las que podemos hacerlo:

  • Estar siempre presentes: Es clave que nuestra marca esté visible en todo momento. Para eso, tenemos que estar “siempre activos”, manteniendo campañas en marcha constantemente. Así, cuando el consumidor esté explorando opciones o comparando productos, siempre nos tendrá en mente.
  • Crear contenido relevante: El contenido que compartimos tiene que ser útil para el consumidor. Debemos responder a sus preguntas y solucionar sus dudas con material que realmente le interese. Esto puede ser a través de blogs, videos, infografías o publicaciones que resuelvan sus necesidades.
  • Utilizar datos para personalización: Usar datos sobre cómo se comportan los usuarios nos ayuda a ofrecerles una experiencia más personalizada. Si sabemos qué están buscando o qué les interesa, podemos adaptar nuestros mensajes o productos para que se ajusten mejor a lo que necesitan. Las herramientas analíticas son nuestras mejores aliadas para esto.
  • Optimizar la experiencia omnicanal: No importa si el consumidor nos encuentra en redes sociales, en nuestro sitio web o en un correo electrónico, nuestro mensaje debe ser el mismo en todos los canales. Así, logramos que la experiencia sea coherente y fluida, y el consumidor no se confunda al interactuar con nuestra marca.
  • Probar continuamente: No hay una fórmula mágica, por lo que es importante probar constantemente. Las pruebas A/B nos permiten ver qué mensajes, imágenes o estrategias funcionan mejor con nuestra audiencia. Esto nos ayuda a mejorar y ajustar nuestras campañas de forma continua.

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[ohio_heading module_type_layout=”on_left” heading_type=”h2″ subtitle_type_layout=”without_subtitle” title=”RWplbXBsbyUyMHByJUMzJUExY3RpY28lMjBkZWwlMjBNZXNzeSUyME1pZGRsZQ==” title_typo=”null” content_styles=”.vc_custom_1740082068110{padding-top: 40px !important;padding-bottom: 20px !important;}”][ohio_text text_typo=”null”]Imagina que un consumidor está buscando comprar una laptop. El proceso no es lineal, sino que se mueve de un lado a otro entre diferentes etapas, y eso es justamente lo que pasa en el Messy Middle. Aquí te explico cómo podría ser su recorrido:

Primero, comienza investigando marcas conocidas como Dell, Apple y HP. En esta fase, está explorando sus opciones y empezando a familiarizarse con las diferentes marcas. Es el momento en que está recibiendo mucha información y viendo lo que está disponible en el mercado.

Luego, lee reseñas online sobre cada modelo. Aquí entra la prueba social: ve lo que otros compradores han dicho sobre los productos. Las reseñas y comentarios pueden influir mucho en su decisión, ya que tiende a confiar en lo que otros usuarios han experimentado.

Después, se encuentra con una oferta limitada que ofrece un descuento exclusivo para estudiantes. Esto activa dos factores: la escasez (porque la oferta tiene un tiempo limitado) y la relevancia (porque se ajusta a su situación como estudiante).

Más tarde, compara especificaciones técnicas entre los modelos que le interesan. En esta fase de evaluación, está poniendo en balance las características de los productos: ¿Qué modelo ofrece más por el mismo precio? ¿Cuál tiene las especificaciones que mejor se adaptan a lo que necesita?

Finalmente, decide comprar una MacBook Pro porque incluye envío gratuito y tiene excelentes valoraciones. Aquí, el activador de la gratuidad juega un papel importante al reducir el costo final, y la autoridad entra cuando ve que muchos usuarios confirman que es una excelente opción por su calidad y rendimiento.

Este ejemplo demuestra cómo los consumidores se mueven constantemente entre la exploración y la evaluación antes de tomar una decisión final de compra, lo que hace que el proceso sea mucho más dinámico de lo que pensamos al principio.
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El Messy Middle es algo con lo que todos, como especialistas en marketing, debemos aprender a convivir. En lugar de verlo como un obstáculo, debemos aprovecharlo para crear estrategias más dinámicas y alineadas con la forma en que los consumidores toman decisiones hoy en día. Entender cómo se mueve el consumidor entre diferentes fases y cómo se ve influenciado por distintos factores, nos da una gran ventaja.

Es clave adaptarnos a este entorno caótico y aprovechar los sesgos cognitivos para guiar a los usuarios sin forzarlos. Si logramos estar presentes en todo su recorrido, desde la exploración hasta la compra final, aumentaremos nuestras oportunidades de éxito. Este enfoque no solo mejora nuestras tácticas, sino que también nos ayuda a ser más relevantes y efectivos a lo largo de todo el proceso de decisión.