Skip links
nuevo color olo en el marketing

Cómo el nuevo color Olo podría transformar el marketing y el diseño de marcas

[ohio_text text_typo=”null” content_styles=”.vc_custom_1746153413351{padding-bottom: 0px !important;}”]El nuevo color “Olo” ha sido recientemente revelado por investigadores de la Universidad de California en Berkeley, quienes lograron estimular selectivamente ciertas células de la retina humana para crear una percepción completamente nueva. Lo más impactante es que Olo no se puede describir con palabras ni comparar con ningún color conocido. Su aparición no solo representa un hito científico, sino que también despierta un torrente de posibilidades para quienes trabajamos en el mundo de la comunicación visual, el diseño gráfico y, por supuesto, el marketing.

Pero más allá del asombro científico, este hallazgo plantea una pregunta apasionante: ¿cómo puede algo que no podemos ver ni replicar tener un impacto en industrias que dependen precisamente de lo visual? La respuesta es compleja y emocionante. El nuevo color Olo, aunque intangible en muchos sentidos, ya está provocando reflexiones profundas sobre creatividad, percepción y el futuro del diseño.

En este artículo exploramos qué es el nuevo color Olo, por qué está captando la atención de la industria creativa y cómo podría transformar nuestra forma de concebir el branding, la percepción de marca y el impacto visual.[/ohio_text]

marketing multisensorial
[ohio_heading module_type_layout=”on_left” heading_type=”h2″ subtitle_type_layout=”without_subtitle” title=”JUMyJUJGUXUlQzMlQTklMjBlcyUyMGVsJTIwbnVldm8lMjBjb2xvciUyME9sbyUzRg==” title_typo=”null” content_styles=”.vc_custom_1746153439337{padding-top: 40px !important;padding-bottom: 20px !important;}”][ohio_text text_typo=”null”]Olo es un color que no existe en la naturaleza ni en el espectro tradicional que nuestros ojos pueden ver. Fue descubierto por un equipo de neurocientíficos de la Universidad de California en Berkeley, liderado por Bevil Conway, mediante un experimento diseñado para manipular directamente la percepción visual humana. A diferencia de los colores convencionales, Olo no se obtiene mezclando pigmentos ni combinando luz RGB. En cambio, se genera por estimulación selectiva de ciertos conos en la retina, en condiciones de laboratorio muy específicas.

Para lograrlo, los investigadores utilizaron un dispositivo llamado Oz, que emite pulsos láser controlados que estimulan únicamente los conos M —los responsables de detectar el color verde— sin activar simultáneamente los conos L (rojo) ni S (azul). Esto es prácticamente imposible en condiciones normales, ya que los estímulos visuales naturales tienden a activar múltiples conos a la vez. Sin embargo, al aislar la estimulación, el cerebro genera una respuesta que no tiene un marco de referencia previo. Así nace Olo: un color completamente nuevo para la experiencia humana, que no se parece a nada que hayamos visto.

Es importante entender que Olo no puede reproducirse en pantallas, impresiones o pigmentos. Solo se puede experimentar a través de esta manipulación directa del sistema visual. Por eso, se le llama un color no representable o color metaconceptual. Es más cercano a una idea perceptual que a una entidad física. Aun así, su existencia ha sido confirmada por múltiples participantes del estudio, quienes coinciden en que vieron “algo” nuevo, pero fueron incapaces de describirlo.

Aunque parezca algo reservado a la ciencia, sus implicaciones son enormes para el mundo del diseño, el arte y la comunicación visual. Nos obliga a replantear la relación entre lo que vemos y lo que creemos que es posible ver. Olo rompe con la idea de que todo ya ha sido descubierto en términos visuales, y abre una puerta —aunque sea conceptual— a una nueva dimensión de expresión estética.[/ohio_text]

el poder del olor en el marketing
[ohio_heading module_type_layout=”on_left” heading_type=”h2″ subtitle_type_layout=”without_subtitle” title=”RWwlMjBwb2RlciUyMHNpbWIlQzMlQjNsaWNvJTIwZGVsJTIwY29sb3IlMjBlbiUyMGVsJTIwbWFya2V0aW5n” title_typo=”null” content_styles=”.vc_custom_1746153526310{padding-top: 40px !important;padding-bottom: 20px !important;}”][ohio_text text_typo=”null” content_styles=”.vc_custom_1746503595203{padding-bottom: 20px !important;}”]Sabemos que los colores tienen un papel clave en la percepción de marca. No es casualidad que marcas de tecnología como Apple usen el blanco y el gris para representar elegancia y minimalismo, o que Coca-Cola se asocie con el rojo para transmitir energía y pasión. El color conecta con emociones, memorias y deseos, y es una de las primeras cosas que un consumidor identifica al ver un producto o anuncio.

La llegada del nuevo color Olo nos hace replantear este panorama. ¿Qué emociones despertaría un color que nadie ha visto antes? ¿Cómo respondería el cerebro humano ante un estímulo completamente nuevo? Aunque hoy por hoy no podamos incluirlo en una paleta de marca, su existencia nos recuerda que la percepción es maleable y que la innovación visual tiene caminos que aún no exploramos.

Olo nos recuerda que no todo está dicho en cuanto a la simbología del color. En una era donde las marcas luchan por diferenciarse, imaginar nuevas experiencias cromáticas puede ser una herramienta de branding poderosa. Incluso si no podemos ver Olo, podemos hablar de él, provocando curiosidad, intriga y una sensación de futuro.[/ohio_text]

[ohio_heading module_type_layout=”on_left” subtitle_type_layout=”without_subtitle” title=”Q29uY2x1c2klQzMlQjNuJTIwc29icmUlMjBlbCUyMG51ZXZvJTIwY29sb3IlMjBPbG8=” title_typo=”null”]

El nuevo color Olo, aunque por ahora inalcanzable para la mayoría, representa mucho más que un hallazgo científico. Es un símbolo de posibilidad, un recordatorio de que la realidad que creemos conocer aún guarda sorpresas. Para quienes trabajamos en el mundo del marketing y el diseño, es también una invitación a pensar fuera del marco, a diseñar desde lo invisible, a emocionar desde lo desconocido.

Nos parece fascinante que un color que no se puede ver con los ojos pueda influir tanto en la forma en que diseñamos, contamos historias y conectamos con las personas. Tal vez nunca usemos Olo en un logotipo, pero su existencia ya está cambiando la forma en que pensamos el color, la creatividad y la innovación visual. Y en un mundo donde cada vez es más difícil sorprender, Olo nos recuerda que lo imposible todavía es terreno creativo.